Lo logré.
Al fin lo he conseguido.
Todo este camino de engaños internos, de voces externas
y de desgarrarme ha terminado.
Y he de decir que con el mejor final que podía tener.
Me da igual todo,
no puedo sacarle de mi mente como él tampoco puede hacer conmigo.
¿Cómo no voy a estar enamorada?
Si no ha habido día desde ese momento en Agosto que haya dejado de pensar en él.
Que ha sido volver a mirarle a los ojos y recuperar la vida.
Qué afortunada me siento de tenerte de nuevo.
Sólo quiero cumplir promesas.
Tales como cuidarte hasta que mis manos sangren,
mantenerme en pie hasta las tantas sólo por verte "un ratito más".
Que me dejes quererte hasta la saciedad.
Y un poquito más allá.
Se me llena la boca al decir
que soy la mujer más jodidamente feliz de este jodido mundo
por tener a la persona que más deseo a mi lado.
Porque sí, le quiero.
Le quiero tanto que me está reventando por dentro.
Y no, no tengo miedo, en absoluto.
He luchado por él más que por nadie en estos 19 años de vida.
Me conmueve, sabe darme fuerzas por muy lejos que esté.
Todo cambia cuando prefiere poner un "nosotros" que un "tu y yo" en las frases.
Me matas.
Qué queréis que os diga cuando digo que puedo.
Me compensa la espera sabiendo que él me esperará con un beso
y miles más después.
Que me abrace cada milésima mientras dormimos
por miedo a que pueda alejarme de él.
Porque cuando le vea pienso correr tanto que se me van a gastar las piernas
de las ganas que tengo por enredarme a él.
De fundirme cual hierro candente en sus labios
y que se me olvide el nombre, los apellidos, mi DNI.
Mi dirección, la hora, día o mes, todo.
Todo excepto sus ojos.
-Él. Él y nadie más.

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