Como una ola recorriendo toda mi piel.
Puedo decir que son la 1:39 de la madrugada.
Que hace apenas minutos seguía nadando entre nuestros recuerdos.
Volviendo a recordar muchos de ellos,
sumergiéndome otra vez en aquello que llamamos nuestro.
Son incontables las veces que la palabra "perfección" aparecía.
Donde la palabra reciprocidad era el mensaje subliminal.
Donde cada corazón iba seguido de un "yo más".
Esto sigue en nuestro interior.
En tu caso amordazado, en el mio gritando porque me escuches.
Quizá esta sea la causa de mis últimos sueños.
El ansia por salir a flote, la asfixia por querer respirar tu aire.
Oxígeno que me da la vida, H2O lo de tus labios.
Perfecta fórmula química.
Magnífica medicina.
Te siento en la sien. Te siento en mi oído.
Incrustándote en mi piel,
te mueres por formar parte de mi otra vez.
Te siento en mi espalda. Te siento en mi pecho.
Estás en todas partes.
Excepto en mi olvido.
Melodía la que sale de tu voz, susurros los que me matan.
Se me eriza la piel al ver que olvido recuerdos.
Ven, déjame recordarte.
Permíteme memorizar cada punto de tu cuerpo.
Otra vez.
Fuente de energía inagotable.
Eso eres tú.
Una fuerza sobrenatural, capaz de perdurar día tras día.
Has decidido quedarte a vivir en mi memoria.
Misero ocupa, usurpador de intimidades.
Te cuelas sin previo aviso.
Aún así tienes mi eterno permiso.
Sólo queda decir que tu ausencia me agota.
Quédate a vivir.
Prometo dar calor y protección.
Prometo dar ningún reproche.
Que la palabra amor sea una palabra que provenga de "hacer".
Poner en práctica todos los verbos en la lámina llamada cama.
Hacer postres y que acabemos comiéndonos a nosotros mismos.
Dulce. Salado. Ácido y amargo.
Pelearnos por el turno del baño, y acabar empapados.
Marearte al elegir la ropa y acabar yo disfrazada de ti.
Discutir por el lado de la cama y terminar dando guerra bajo las sábanas.
Prometo darte lo que tú siempre me has dado.
Promete darme lo que no me estás dando.
Prometo darte lo que siempre he querido darte.
Otra vez.

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